Fortín artesonoro 2020 | Fortín 2 | SERGIO BLARDONY Y PILAR MARTÍN GILA "DESPERTAR OTRA VEZ" Ciclo de piezas electroacústicas sobre poemas de "La cerillera" de Pilar Martín Gila #1. Lo que se desprende [09:15] #2. El dolor parado [09:05] #3. Ese es el interior [09:12] #4. Por debajo del cauce [18:24] #5. Sin mirada [11:21] Fuentes instrumentales: -Continuum XXI [#3] -Alberto Arroyo, dirección [#3] -Eloy Lurueña, percusión [#5] Voces: -Pilar Martín Gila [#1-5] -Marta Knörr [#4] Se trata de un ciclo de piezas en las que trabajo con materiales de obras acústicas y mixtas anteriores, todas realizadas a partir de textos poéticos y todas referidas a un único poemario: "La cerillera" (Bala Perdida, 2018) de Pilar Martín Gila. Este trabajo está planteado como una especie de vuelta a empezar, una recomposición en la línea que ya he trabajado en otras ocasiones: partir de los mismos elementos (los textos, algunos materiales musicales, puntos de partida composicionales, etc.) para llegar a una situación diferente. Un salir de contexto parcial, para convertir lo ya transitado en nuevo camino. Esta reelaboración del material propio traza vínculos hacia otro material. En apariencia, una relación difícil de observar respecto al material previo y a los textos, relación de la que hablaré más adelante. Se trata de aislar los fragmentos de rollo de pianola de Conlon Nancarrow, previos al primer sonido producto de la perforación y también los finales, después de la última nota, en sus "Studies for Player Piano". Es decir, sonidos “parásito” que son y no son la obra de Nancarrow, una especie de no-lugar sonoro. Pertenecen a la obra en cuanto que forman parte del soporte físico que la contiene, pero son como los márgenes de la página en un poema, o la página en blanco que anticipa el primer poema de un poemario. Sobre Nancarrow habla Julio Estrada en un artículo dedicado al compositor norteamericano: «[…] se trataba de alguien que no se relacionaba para nada con la cultura musical mexicana, viviendo en un mundo personal profundamente distinto de aquélla. Recluido entonces en el estudio de su casa de Las Águilas, Nancarrow vivía una especie de segundo exilio, voluntario como el primero, dedicado a producir música para el piano mecánico.» Mi propuesta de utilizar estos fragmentos anteriores a la obra en los rollos de pianola trata de mostrar esos límites, la frontera entre el silencio que rodeaba al compositor y que lo aislaba del mundo, y su música de rítmicas exuberantes. Nancarrow fue un músico exiliado también de su entorno musical, de su país, y del país que lo acoge. En ese aspecto se parece a La cerillera. Ésta apaga su dolor con sus sueños. Nancarrow lo hace construyendo intérpretes mecánicos que le sean fieles, ya que los reales muestran desinterés e incluso desprecio por su música. El rincón entre dos casas donde se desarrolla la acción de La cerillera podría ser el estudio de Nancarrow, ese lugar en el que va a encender sus sueños, un lugar del que no sale, en el que todo se desarrolla y finaliza. En el poemario de Pilar Martín Gila late la pregunta perturbadora sobre la violencia. Dice Antonio Ortega en su crítica en el suplemento Babelia del diario El País: «Sólo en la “forma” del sueño, en ese espacio simbólico donde es posible la esperanza, es válido actuar sobre la percepción para construir otra realidad, encender una última cerilla para que, “Dentro de la llama”, quede “Preservada la idea del odio. Su consuelo.”» De algún modo, el espacio previo a la obra –los fragmentos de rollo antes de las perforaciones– toman el papel de los sueños, ese espacio simbólico que hace posible la esperanza. Después, viene la violencia, representada por la música de Nancarrow, de una energía rítmica abrumadora y desbordante. Por otra parte, en mi propuesta, estos no-lugares de las piezas de Nancarrow son los espacios que se me presentan como posibilidad de abordar mis obras de nuevo, de transitar por el poema y los materiales musicales anteriores nuevamente. Un no-lugar que resulta transformador en cuanto a que ni es de uno ni es del otro (ni mío ni de Nancarrow). Y esto hace posible la presencia de una nueva escritura, una nueva obra. Una especie de partitura en blanco que espera ser escrita. Esculpida en sonido, en este caso. [ Sergio Blardony, junio de 2020 ] TRAZOS Esta edición del proyecto "Despertar otra vez", publicada por FORTÍN ARTE SONORO, incluye un vídeo que acompaña a cada pieza electroacústica. Una propuesta audiovisual que quiere ser, por un lado, una forma extendida de percepción de la palabra, del texto poético del que se nutre cada obra musical; por otro, un trazo de ésta en el que se dibujan las líneas esenciales de la composición sonora. Estos trazos se proponen al oyentelector como continuaciones de la misma idea. No son resumen de nada ni su anticipo. Simplemente recrean aspectos que el otro formato, el exclusivamente sonoro, no puede dar. Tómese, pues, como un desdoblamiento, una prolongación de la obra musicalsonora a la que hacen referencia. Un sonar-ver más allá del sonar-imaginar. Suma de impulsos más que complemento. POEMAS #1. LO QUE SE DESPRENDE Despertar otra vez de otro modo. Apenas un roce en la nuca, un ala, el momento de dar cabida a lo que se desprende. A media noche, saltaron los cristales de Fráncfort. Si no sofocara este sentimiento no encontraría la siguiente palabra. #2. EL DOLOR PARADO A quién verás morir primero. Parada la mujer. La tercera palabra. Suelta mi mano. Si tú tampoco puedes. El hambre, el dolor parados. Al pie del camino. Paradas las aves. Lo que no abarca la llama. Sobre todo, lo que su lengua. Lo que no alcanza su lengua. Y la llama. Parada la que arde dentro de la boca. Al pie. Mientras. Pendía. Lo más blando. Dócil. Lo más blando. Por donde una espada. La dirección que se toma. La palabra que se toma. Cuando el tiempo parece. Pasado por completo. #3. ESE ES EL INTERIOR Por la noche escribí el relato con que pasaría el invierno. Llegó a parecer imposible hablar de otra cosa. Y que fuera verdad. Y que contuviera la sed. Ese es el interior: una historia donde nieva fuera. Lo difícil era morir de frío sin haber roto las ventanas. #4. POR DEBAJO DEL CAUCE Cualquier breve descanso. Caerá en un sueño. Pasa, entonces, el río. Sólo veo lo que ya no voy a entender. Por debajo pasa. Este es el sitio. Donde hay que hundirse. Pasa. Por debajo del cauce. Toda reiteración. Dónde podremos perdernos. Suspendidos. Detrás de los párpados. A esto me entrego. Unos días. Pasa más allá aún. De lo soñado. Por debajo incluso del rumor. Del agua. Ha cruzado un año. De repente. Sé que ahora no puedo pedir nada. Un deseo, casi una orilla. #5. SIN MIRADA Por esa causa, la última que arde lleva una muerte tan parecida al dormir. La continuidad de ese mismo dolor, el que manda, el que atesora. Retenida sobre su pecho, mi mano, en su favor, mi mano. Cómo no volverlo a ver. Quien acuna, quien duerme. Pero no había, antes de esto, una casa, una forma, una esquina precedente, un suelo alcanzado siquiera una primera vez. Cómo no volver a verlo bajo una llama abierta más que encendida. Tibia. Sin llegar a cerrarse, los ojos. El que susurra, el que implora. Sin mirada. Y las manos recogidas contra el corazón. No puede ya estar solo sin estar vacío. Quien trae el consuelo. Quien ofrece la tarde toda. FORTÍN ARTESONORO http://fortin.luscinia.org